domingo, 19 de julio de 2015

Me quiero de vuelta

Hace mucho tiempo que no escribo. No porque no quiera, tengo muchas ganas de hacerlo y aquí estoy, pero no tengo las ideas claras. Está todo muy confuso, hace tiempo que es todo confuso. Hace tiempo perdí gran parte de mi, de mi esencia y mi valor, de ese coraje y esa fuerza que me encantaba tener. Unas semanas atrás, en el funeral de mi abuela, dijeron que yo había heredado su fuerza, su coraje. No lo tengo, estoy cansada y no puedo tener esa fuerza. Muchas veces estoy tranquila, muchas veces siento que estoy haciendo las cosas bien; logré lo que quería, salir de la universidad victoriosa y empezar a ser una profesional exitosa...era mi sueño, siempre lo fue. Me esforcé y compatibilicé para lograrlo, di mi todo y perdí muchas cosas en el camino, privilegié mi camino porque siempre pensé que los demás me acompañarían hasta el final. Pero no lo hicieron. Hoy perdí a todos mis compañeros de vida, a mis amigos, lo más importante que tenía en la vida. Tenía risas, compañía, cariño y buenos momentos. Tenía tranquilidad y me sentía bien. Hoy no están, hoy no tengo risas, compañía, cariño ni buenos momentos. Hay superficialidad, hay algunos que están, pero no son mis compañeros de antes. Mis amigas, las tardes viendo películas y las noches bailando y compartiendo. Ya no están esos momentos de hacer nada y que esté todo bien, me dejaron en el camino y hoy me recuerdan como un buen momento en sus vidas. Pero yo estoy aquí, sin poder seguir mi camino, con el dolor enorme de un vacío que no se llena con nada. Hoy quiero decirles que eran mi motivación, eran los que me daban la fuerza de seguir, y ya no están, eligieron dejarme en el camino y que fuera nada más que un bonito recuerdo. Tengo mucho que entregar, lo sé, pero tengo miedo de volver a perder, de volver a sentir este vacío; de volver a ser yo la que se queda en el camino. Estoy contenta de haber logrado mi sueño, solo desearía tener con quien compartirlo. Pero tengo miedo, tan solo no puedo abrirme y dejarme querer. Quiero hacerlo, pero no sé cómo.

lunes, 27 de abril de 2015

Débil

Mi mama siempre me enseñó que una de las cosas que más importaban en la vida era ser consecuente, ir de frente a las personas y a las situaciones, amar a mis amigos y que si iba a empezar algo tenía que terminarlo, siempre con la cara llena de risa. Me enseñó que si te esfuerzas lo suficiente puedes conseguir lo que quieras y que debes darlo todo por los amigos, porque son ellos los que siempre van a estar...que todo esfuerzo va a ser recompensado y que hay que ser responsable, que si te comprometes con algo debes dar tu cien por ciento siempre. Ninguno de estos consejos sirven en la vida real. Solo te hacen débil.

viernes, 24 de octubre de 2014

Brillar

¿Cuanto? ¿Cuanto más daño tienes acumulado ahí dentro para darme? Sé que no he sido una muy buena persona, que quizás esté pagando por alguna especie de daño que yo le haya causado a alguien en particular, pero por qué me sigues dañando tu a mi?! por qué con ese desprecio dramático me pasas a llevar de esta manera, de un día para otro y con tanta naturalidad, con la misma naturalidad con la que después vuelves buscando mi atención. Me cambiaste, me dejaste fuera nuevamente, te vas. Todos se van y yo no tengo mis alegrías. He cambiado, me he transformado en alguien que no me gusta ser. Tan fría, tan distante, tengo tanto miedo. Necesito recuperar esa alegría, ese brillo en mis ojos del que me sentía orgullosa. Esas alegrías infinitas de tenerlo todo y querer más, de luchar por más. Me quedé sin nada.

martes, 5 de agosto de 2014

Mi balanza está rota

Hasta cuando será necesario que seas necesario? Cada vez que me lo pregunto está mal, mientras no me acuerde que te necesito como lo hago no duele nada, nada importa. Si estás estoy segura y es una tremenda contradicción que jamás lograré entender, porque eres tan inestable, porque nuestro trato es tan inestable, porque te vas sin decir adiós y vuelves sin que te llame. Si no fuera porque mi mundo comienza a brillar cada vez que vuelves te juro que te dejaría para siempre. Me cuesta encontrar a alguien como tú, con todas tus virtudes y pocos de tus muchos defectos. Esas virtudes que a ojos de los demás son puros defectos y a mi me envuelven en el círculo mágico que es tu presencia en mi vida. Es que ya ni siquiera me duele, me molesta. Es decir un no, ese no que me cuesta y que con el pasar de los años no ha dejado de costarme. Me envuelves, me atraes, me dominas y me haces sentir la reina del universo. Mi balanza está rota hace años, los pro y los contras no tienen explicación lógica a nada, no son necesarios. Es ilógico, es irreal, es mundano y hasta burdo. No se si me necesitas, no se si te necesito. No sé si alguna vez te lo haz preguntado, si alguna vez te haz preguntado que mierda es esto, si alguna vez lograremos dejarlo. Si lo piensas o solo lo haces, si después de hacerlo lo piensas otra vez. Qué es lo que piensas, qué es lo que pasa contigo. Quizás tampoco tengas una explicación lógica, porque yo no la tengo. Quizás es solo actuar, nada de pensar. Pero me cuesta entenderlo porque tú y yo somos personas racionales, pensamos todo hasta el más mínimo detalle y esto no tiene nada de eso. He visto en tu cara cariño, ilusión, decepción, desesperación, dudas, alegrías, penas, construcción, firmeza, planificación, dolores, rabias, decisión, amor, preocupación, calentura, necesidad, frustración, desafíos, desinterés, armonía, tranquilidad, paz, tantos sentimientos, tantas sensaciones que soy capaz de descifrar con tan solo mirar tu cara, con tan solo escuchar tu voz. Tantos momentos que hemos compartidos que soy capaz de mirarte y saber que pasa por tu cabeza, pero cuando estamos juntos tu cara es otra y es una que jamás he podido descifrar. Quizás tengo un sesgo de querer descifrarla y darme cuenta al fin que es tu cara de nada, es doloroso pensar que un día me digas que esa es tu cara de nada y que sea la que tienes cuando estás conmigo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Un poco más de fuerza

Es que ya no encuentro una solución a todo este dolor, a toda esta soledad, a esta angustia que me está agotando día a día, minuto a minuto, hora tras hora. Me apago todos los días un poco más, estoy cansada, ya ni siquiera duermo bien. Lloro la mayoría de las noches hasta quedarme dormida del cansancio, de los ojos hinchado y con el dolor angustiante que me acompaña. Hay días en que me despierto a la mitad de la noche asustada pensando en que me quedé dormida para ir a trabajar. Creéme, tenía tanto miedo de llegar a este punto un día e hice de todo para evitarlo pero aquí estoy, hundida. Quiero salir de aquí, es lo único que quiero. Quiero dejar de lado esta angustia y avanzar, pero aquí estoy encerrada en mis cuatro paredes sin que nadie se moleste en saber si aún estoy aquí. He dado tanto durante mi vida que sé que la gente puede hacer algo más por los demás, yo le he hecho. Me pregunto por qué la gente me olvidó, por qué los aburrí, qué fue lo que les hice para que dejaran que me hundiera tanto, cómo es que nadie puede verme y saber que los necesito, que necesito que me saquen de aquí porque yo ya no tengo fuerzas para salir sola. Qué les hice para merecer su olvido, por qué si ya han solucionado sus vidas me dejaron atrás. Quiero irme lejos, empezar de nuevo, darle un sentido a todo esto, quizás allá encuentre el abrazo, la comprensión y el cariño que necesito. Es un dolor tan fuerte el que siento, se me escapa de las manos, no puedo controlarlo, se me aprieta el pecho y solo siento que quiero llorar; no sé para qué lloro, quizás en un grito desesperado de esperar que en algún momento alguien cruce mi puerta y me abrace, me abrace tan fuerte que me haga olvidar que estoy sola, he llegado a imaginar ese abrazo e incluso hay días en que solo logro dejar de llorar y dormirme imaginándolo, unos brazos que me contienen y me prometen que pronto todo estará mejor. Solo espero tener un poco más de fuerza para soportar, que el miedo que me da pensar que Dios no me va a perdonar siga en mí pues también hay días en que pienso en dejarlos e irme para siempre.

jueves, 3 de abril de 2014

Esperar

Siempre es bueno mantener una cuota de misterio, revelar todo y quedar exuesto al mundo resulta ser de las peores ideas. Si suena tan fácil decirlo me pregunto por qué siempre se me olvida aplicarlo. Soy el resultado catastrófico de una infancia feliz,al menos una en la que siempre, pese a entender que algunas cosas no iban del todo bien, esperé que llegara el día en que iban a mejorar e iba a ser plenamente feliz. Me preocupé todos los días de intentar hacer feliz a quien estuviera al lado mio. Intenté darle la menor cantidad de problemas posible, de ser ejemplar. Siempre he querido ser ejemplar y destacar, no por el mérito sino por la satisfacción de estar haciendo las cosas bien. Pero un así, siempre me equivoco, siempre permito que la gente me dañe y me pase a llevar. Esperar, siempre es esperar. Esperar paciente que un día va a sentir que me necesita, esperar que si no llamo yo me va a llamar de vuelta, esperar que sea yo la persona a la que quiere ver, esperar que un día cuando me vaya se de cuenta de lo que se perdió. Esperar que llegue quien me quiera de verdad, porque tanto me han dicho que llegará porque lo merezco, que ya me empiezo a creer el cuento que de tanto esperar me estoy perdiendo de algo bonito. Estoy cansada de esperar, estoy cansada de postergarme. Cansada de ser la pelotuda que siempre espera. Cansada de creer en la gente. De pronto es necesario hacer una pausa y esperar a que las cosas pasen, pero hasta esa pausa hoy me asusta.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Deseo que seas feliz, sea lo que sea que eso signifique.

Cada vez duele menos, estoy segura que un día voy a ser feliz. Hace tiempo decidí que prefiero tenerte así que no tenerte. Es tan difícil no confundir todas las cosas que me das, es tan difícil no querer que seas solo para mi y que me des amor. No quiero que llegue un día en el que me digas que si nunca estuvimos juntos fue por miedo, quiero saber que si no estamos ni estaremos juntos es porque no lo sientes y es porque no soy tu complemento. Hoy soy fuerte, y quiero ser fuerte mañana. No quiero compartirte, no quiero volver a caer en la tentación de tenerte y estar juntos, porque son tan cortos y pequeños esos momentos que después son vacíos. Lo quiera o no. Te lo juro que disfruté cada momento contigo, de tener y sentirte. De oler tu pelo y saborear tus labios. De mirar tus ojos y ver placer, de todas las veces que disfrutamos juntos. De que me tuvieras contra la pared y me hicieras pedir más. Sé que te gustaba tocarme, sabes que me gustó tocarte, siempre. Todos esos momentos de placer los voy a guardar por siempre, porque siempre supiste sacar una parte de mi que ni yo misma conocía, esa parte que hasta el momento no he podido compartir con nadie más. Pero como siempre te he dicho, solo quiero que seas feliz. Y pese a que pueda prometer serte fiel todos los días de mi vida, y darte todo el amor que nadie pueda darte nunca, pese a que pueda jurar intentar hacerte feliz cada día, regalonearte y consentirte, abrazarte cuando tengas pena, cuidarte y soportar tu mal humor cuando estés enfermo, innovar en el sexo siempre que fuera necesario, darte la fuerza necesaria para soportar una larga carrera, ayudarte a eliminar los obstáculos del camino y respetar cada una de tus cábalas, dejar que te comas la parte más rica del helado, prepararte tus tostadas con queso al desayuno, ayudarte a sacar porcentajes y promedios, ordenar tus cuentas, soportar tus peos y aunque te pueda jurar que nos seguiremos riendo de la gente por siempre, tú decidiste que no soy yo tu complemento. Y yo decido hoy que no quiero ser solo una distracción, no quiero caer en un juego que no podremos parar, no quiero salir más dañada de lo que puedo estar hoy; sabes que si seguimos con ese ritmo la más dañada seré yo. Sí, puede que al dejarnos hoy, la que más pierde soy yo, pues tu ya tienes con quien revolcarte cuando lo necesites y yo no, pero sé que al largo plazo es la mejor decisión que puedo tomar, necesito tener la fuerza. Solo deseo que seas feliz, sea lo que sea que eso signifique.