Lo prendí, le dí la primera pitía y me di cuenta que no quería, que no debería haberlo prendido; se me revolvió todo, me lo fumé igual; lo terminé, lo apagué me tiré hacia atras, cerré los ojos, todo se movio por un momento, ellos hablaban, y yo mantenía mis ojos cerrados, descansé la vista y el humo de los otros me desagradaba, y descubrí que aveces tambien me molesta el humo del cigarro.
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