martes, 25 de agosto de 2009

Al final del día

Avanzaba el trenecito por el sendero amarillo, las personas que en él venían denotaban un día de trabajo abrumador, en cambio yo, te miraba y sonreía, aunque sabía que llegando al Parrón de siempre cada uno seguiría su camino.

1 comentario:

Erika Guerra Soto dijo...

Ya lo tenías cuando me lo contaste? o lo escribiste igual?, no creas que lo recordaba tal cual jaja.
Así con la linea 2, que, a mi parecer, le gana en asquerosidad a todas las demás feas lineas de metro.