viernes, 7 de enero de 2011

Descubriendo

No sé. Probablemente esté volviendo a equivocarme, no lo sé. Y es que me gusta. Me he dado cuenta que tengo un gran miedo, pero no se como proyectarlo, no?. Tengo miedo a que me quieran, es poco natural, pero es así. Es decir, me gusta sentirme querida, pero quizás tengo un gran miedo a no saber corresponderlo, puntualmente en lo que a la relación de pareja se refiere. Es por eso que busco ese tipo de relaciones. Esas relaciones que no tienen rumbo. Con esos hombres con los que estoy muy segura no confundirán las cosas. Con esos hombres, esos dos hombres con los que esporádicamente me siento segura, con ese par que me conocen y logran volverme loca. Pero son ellos, quienes no me pedirán nada más a cambio de lo que les puedo dar, de lo que les doy, que sinceramente no es poco, pero no esperan nada de mi. Es decir, estoy para ellos, tal como una incondicional, pero el que no estén para mi lo hace distinto, lo hace adecuarse a lo que inconscientemente quiero. Y así, no va para ningún lado. Sí, a los dos les tengo un gran cariño, son personas que han marcado mi vida de una u otra forma, y creo lo saben. Y así, sigue mi no historia de amor, tan poco clara, con tan poco amor, como siempre. Pero estoy tranquila, tratando de asumir mi condición de no igual a las niñas pares.
Sin románticas historias de amor, sin finales felices como en las películas. Eso es lo mejor, esto no tiene un final feliz, porque no tiene un final. Tiene partes lindas, partes buenas, semi-finales, partes lloronas, partes confusas, pero no un final. Ese no lo escribo yo.

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