lunes, 23 de julio de 2012

Intranquila

Este ya no es mi tiempo, lo sé. Mi momento ya fue y no va a volver, lo sé. Pero estoy intranquila, siento que en todo momento se me va a salir el estómago por la boca y que me tiembla todo, siento que mi cabeza da muchas vueltas y siento que es innecesario, siento que solo quiero fumar y alimentarme de eso. Racionalmente la situación tiene toda la lógica del mundo, sé perfectamente como deben avanzar las cosas. ¿Pero que hago con mis sentimientos? ¿Qué hago cuando siento que no tengo la atención que tuve? ¿Que hago con ese tipo de celos? Quiero tener su atención, pero no quiero buscarla. Estoy intranquila, pero...no es nada mas que el tiempo, se ha puesto más violento.

jueves, 19 de julio de 2012

Detenerlo a tiempo

No se todavía que es lo que pasó. A veces pienso que solo fue un sueño de esos que parecen reales y que me hacen despertar con una moraleja. Todavía no tengo esa moraleja, por que es un sueño confuso. Cuidé tanto tiempo que las cosas no terminaran mal. Siempre pensé que ya no podría haber mas daño que el provocado anteriormente, siempre pensé que de todos él nunca podría dañarme, y lo hizo más que nadie. Me da pena, rabia y culpabilidad. Siento que no me conoció nada en todo el tiempo, siento que perdí mi tiempo en innumerables ocasiones tratando de hacer las cosas bien, siento que actué de una manera culposa siendo que no sentía ni una pizca de culpabilidad. Fue irresponsable, pero culpabilidad no era lo que sentía. La reacción fue la que me impresionó, violé mis propias reglas para satisfacer sus curiosidades, pero me mató. Maté lo poco que quedaba de mis reglas y lo mucho que creía en ello. Él mató el respeto, mató el cariño y lo mucho que lo admiraba. Estoy confundida aún. La respuesta inmune de mi cuerpo fue instantánea, que susto. Sentí como de a poco se iban destruyendo mis ideales, y de como un día esto me pesaría para siempre. Sentí como de a poco le estaba negando algo a alguien. Sentí que los sueños siempre tienen algo que decir y fueron explícitos. Me sentí pasada a llevar y con una decisión que tomé. Sentí que de no haber tomado esa decisión las cosas podrían ser distintas, quizás sin repercusiones pero con la consciencia tranquila, sentí que pude haberlo detenido a tiempo y no lo hice. Me siento sucia, y aún más con algo que todavía no cae por su propio peso.

Palpar la curiosidad.

Tantas cosas nuevas, nuevas formas de vivir. Cambiar de pronto no es tan malo, estoy en un punto de transición, siento que hay muchas oportunidades y poco tiempo, es todo muy rápido y no me doy cuenta. Obligaciones y deberes que busqué y conseguí, quizás con el propósito de ocupar mi espacio, de no tener espacio para sentir necesidad. Cumplir, cumplir y cumplir. Perder para ganar, esperar para obtener, cuidar para cosechar. Pero la paciencia me está traicionando. No logro enumerar la lista de preferencias, actúo. Quiero sentir, necesito palpar la curiosidad. Me siento en un camino distinto a los demás, no logro compartir sus alegrías y no logran compartir las mías. Necesito que alguien las comparta conmigo, para poder sentirlas como tal, son tan esporádicas que se esfuman y vuelve la necesidad. Es la necesidad continua la que me ahoga, y de pronto no respiro. Ser una persona egoísta no me acomoda, pero cada vez me siento más dentro de él. Cuando lo pienso así me doy cuenta que solo una persona logra transformar mis alegrías. Busco su interés y su preocupación, la necesito. Esa es la curiosidad que me preocupa en este momento y no me gusta. Por que siempre es efímera, siempre lo ha sido. Me preocupa volver a lo mismo. Jugar en esa línea de fuego siempre ha sido divertido, pero me ha dañado mucho y me da miedo volver a salir dañada. He aprendido mucho, y quizás ha definido mi personalidad en el último tiempo, quizás mucho de lo que soy se lo debo a eso. Pero es que hay tantas cosas que quiero sacar de mi cabeza que necesito esta distracción, y cuando está me gusta. Cuando no está, es lo complicado. Estoy parada en ese ángulo donde solo algunos te ven, pero solo de reojo.