sábado, 29 de septiembre de 2012

La que ríe mejor

Está claro, haga lo que haga nunca me voy a querer más. Todo tiene sentido cuando hago o dejo de hacer las cosas, cuando vuelvo y cuando me voy, pero la maldita sensación de equivocarme y de perder me mata el esquema. Vuelvo, vuelvo, vuelvo a caer, repetitivamente todas las veces. Estaba bien, me sentía bien. No había nada que pensar, solo actuar y era cómodo y sencillo, tanto que las preocupaciones se esfumaban porque no tenían lugar en mi espacio tan extenso que no se acababa. No quiero sentirme así, no me gusta. Me carga perder. Quiero escaparme por fin de todo esto y ganar, ser la que ríe último.

martes, 4 de septiembre de 2012

modo carpe diem.

Las ansias son una mala jugada, cambiarlas es difícil y pensar con la cabeza fría se hace imposible. Estuve tan ansiosa de lograr esta vez cambiar, que jugué las cartas sin pensarlo dos veces. Estaba entusiasma, pensando que de verdad esta vez podía funcionar. Quizás me equivoqué, quizás no, pero estoy tranquila. Disfruté cada segundo, pasé cada segundo solo pensando en el momento, viví un carpe diem a todo lo que se debe. Y me sirvió. Estoy logrando plasmar ese carpe diem en cada instancia. Por eso volví a las pistas anteriores, pero con el carpe diem impregnado en cada poro de mi cuerpo. Llegué en modo carpe diem, y fue increíble. Disfruté cada beso, cada caricia, cada palabra, cada rose, cada sensación, cada imprevisto. Fue banal, pero distinto. Distinto desde el buen distinto. Salí de su casa con la mente en blanco, sin pensar nada. Solo caminar y llegar al metro, sin apuros, sin ataduras, sin esperar un mañana ni otra vez. Solo después me detuve a pensar y ni siquiera ahí pude canalizarlo, aunque si tuve la impresión de que lo distinto tenía otra respuesta. Fuimos como caricaturas de nosotros mismos jugando a otro nivel, un nivel sucio y entretenido, un nivel que no había alcanzado, un nivel que no logró hacer olvidar la humilde sensación de que no podía dar todo, pero que logró sacar un lado de mi que me gustó y que disfruté. Pero ahora quiero mi carpe diem nuevo, aunque ya no con las ansias de antes, sí espero que pase algún día. Nuevo carpe diem, llega.