domingo, 11 de agosto de 2013

El mejor día de mi vida

Estamos de espalda tirados en el pasto, yo apoyada en tu pecho. De vez en cuando tu mano acaricia mi pelo. Miramos las nubes pasar, como en las películas. Nada importa, ni siquiera los niños que unos metros más allá gritan y pelean por una pelota o el señor que busca cosas en la basura. Sonrío, infinitamente sonrío; como hace mucho no lo hacía. Con esa sonrisa que viene desde mi estómago. Hablamos tonteras. Te miro y también estás sonriendo, tan tranquilo. Hay tanta paz en ti, tanta paz en mi. Me enderezo y apoyada en mi codo te miro y te acercas para darme un beso, y otro, y muchos más chiquititos. Me dices que soy todo lo que necesitas para ser feliz. Te respondo que eres lo mejor que me ha pasado, espero que mis ojos sean tan sinceros como los tuyos. Me preguntas si en nuestra casa podremos tener un quincho para hacer asados, te respondo que solo si podemos tener un taca taca. Sonríes y te doy un beso. Nos revolcamos en el pasto y te enderezas, me dices que debemos irnos porque la pega no se hace sola. Me paro y te sigo. Me esperas, tomas mi mano y caminamos. Ese sin duda sería el mejor día de mi vida.