viernes, 24 de octubre de 2014
Brillar
¿Cuanto? ¿Cuanto más daño tienes acumulado ahí dentro para darme? Sé que no he sido una muy buena persona, que quizás esté pagando por alguna especie de daño que yo le haya causado a alguien en particular, pero por qué me sigues dañando tu a mi?! por qué con ese desprecio dramático me pasas a llevar de esta manera, de un día para otro y con tanta naturalidad, con la misma naturalidad con la que después vuelves buscando mi atención. Me cambiaste, me dejaste fuera nuevamente, te vas.
Todos se van y yo no tengo mis alegrías.
He cambiado, me he transformado en alguien que no me gusta ser. Tan fría, tan distante, tengo tanto miedo. Necesito recuperar esa alegría, ese brillo en mis ojos del que me sentía orgullosa. Esas alegrías infinitas de tenerlo todo y querer más, de luchar por más. Me quedé sin nada.
martes, 5 de agosto de 2014
Mi balanza está rota
Hasta cuando será necesario que seas necesario? Cada vez que me lo pregunto está mal, mientras no me acuerde que te necesito como lo hago no duele nada, nada importa. Si estás estoy segura y es una tremenda contradicción que jamás lograré entender, porque eres tan inestable, porque nuestro trato es tan inestable, porque te vas sin decir adiós y vuelves sin que te llame. Si no fuera porque mi mundo comienza a brillar cada vez que vuelves te juro que te dejaría para siempre. Me cuesta encontrar a alguien como tú, con todas tus virtudes y pocos de tus muchos defectos. Esas virtudes que a ojos de los demás son puros defectos y a mi me envuelven en el círculo mágico que es tu presencia en mi vida.
Es que ya ni siquiera me duele, me molesta. Es decir un no, ese no que me cuesta y que con el pasar de los años no ha dejado de costarme. Me envuelves, me atraes, me dominas y me haces sentir la reina del universo. Mi balanza está rota hace años, los pro y los contras no tienen explicación lógica a nada, no son necesarios. Es ilógico, es irreal, es mundano y hasta burdo.
No se si me necesitas, no se si te necesito. No sé si alguna vez te lo haz preguntado, si alguna vez te haz preguntado que mierda es esto, si alguna vez lograremos dejarlo. Si lo piensas o solo lo haces, si después de hacerlo lo piensas otra vez. Qué es lo que piensas, qué es lo que pasa contigo. Quizás tampoco tengas una explicación lógica, porque yo no la tengo. Quizás es solo actuar, nada de pensar. Pero me cuesta entenderlo porque tú y yo somos personas racionales, pensamos todo hasta el más mínimo detalle y esto no tiene nada de eso.
He visto en tu cara cariño, ilusión, decepción, desesperación, dudas, alegrías, penas, construcción, firmeza, planificación, dolores, rabias, decisión, amor, preocupación, calentura, necesidad, frustración, desafíos, desinterés, armonía, tranquilidad, paz, tantos sentimientos, tantas sensaciones que soy capaz de descifrar con tan solo mirar tu cara, con tan solo escuchar tu voz. Tantos momentos que hemos compartidos que soy capaz de mirarte y saber que pasa por tu cabeza, pero cuando estamos juntos tu cara es otra y es una que jamás he podido descifrar. Quizás tengo un sesgo de querer descifrarla y darme cuenta al fin que es tu cara de nada, es doloroso pensar que un día me digas que esa es tu cara de nada y que sea la que tienes cuando estás conmigo.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Un poco más de fuerza
Es que ya no encuentro una solución a todo este dolor, a toda esta soledad, a esta angustia que me está agotando día a día, minuto a minuto, hora tras hora. Me apago todos los días un poco más, estoy cansada, ya ni siquiera duermo bien. Lloro la mayoría de las noches hasta quedarme dormida del cansancio, de los ojos hinchado y con el dolor angustiante que me acompaña. Hay días en que me despierto a la mitad de la noche asustada pensando en que me quedé dormida para ir a trabajar. Creéme, tenía tanto miedo de llegar a este punto un día e hice de todo para evitarlo pero aquí estoy, hundida. Quiero salir de aquí, es lo único que quiero. Quiero dejar de lado esta angustia y avanzar, pero aquí estoy encerrada en mis cuatro paredes sin que nadie se moleste en saber si aún estoy aquí. He dado tanto durante mi vida que sé que la gente puede hacer algo más por los demás, yo le he hecho. Me pregunto por qué la gente me olvidó, por qué los aburrí, qué fue lo que les hice para que dejaran que me hundiera tanto, cómo es que nadie puede verme y saber que los necesito, que necesito que me saquen de aquí porque yo ya no tengo fuerzas para salir sola. Qué les hice para merecer su olvido, por qué si ya han solucionado sus vidas me dejaron atrás. Quiero irme lejos, empezar de nuevo, darle un sentido a todo esto, quizás allá encuentre el abrazo, la comprensión y el cariño que necesito. Es un dolor tan fuerte el que siento, se me escapa de las manos, no puedo controlarlo, se me aprieta el pecho y solo siento que quiero llorar; no sé para qué lloro, quizás en un grito desesperado de esperar que en algún momento alguien cruce mi puerta y me abrace, me abrace tan fuerte que me haga olvidar que estoy sola, he llegado a imaginar ese abrazo e incluso hay días en que solo logro dejar de llorar y dormirme imaginándolo, unos brazos que me contienen y me prometen que pronto todo estará mejor. Solo espero tener un poco más de fuerza para soportar, que el miedo que me da pensar que Dios no me va a perdonar siga en mí pues también hay días en que pienso en dejarlos e irme para siempre.
jueves, 3 de abril de 2014
Esperar
Siempre es bueno mantener una cuota de misterio, revelar todo y quedar exuesto al mundo resulta ser de las peores ideas. Si suena tan fácil decirlo me pregunto por qué siempre se me olvida aplicarlo.
Soy el resultado catastrófico de una infancia feliz,al menos una en la que siempre, pese a entender que algunas cosas no iban del todo bien, esperé que llegara el día en que iban a mejorar e iba a ser plenamente feliz.
Me preocupé todos los días de intentar hacer feliz a quien estuviera al lado mio. Intenté darle la menor cantidad de problemas posible, de ser ejemplar. Siempre he querido ser ejemplar y destacar, no por el mérito sino por la satisfacción de estar haciendo las cosas bien. Pero un así, siempre me equivoco, siempre permito que la gente me dañe y me pase a llevar. Esperar, siempre es esperar. Esperar paciente que un día va a sentir que me necesita, esperar que si no llamo yo me va a llamar de vuelta, esperar que sea yo la persona a la que quiere ver, esperar que un día cuando me vaya se de cuenta de lo que se perdió. Esperar que llegue quien me quiera de verdad, porque tanto me han dicho que llegará porque lo merezco, que ya me empiezo a creer el cuento que de tanto esperar me estoy perdiendo de algo bonito.
Estoy cansada de esperar, estoy cansada de postergarme. Cansada de ser la pelotuda que siempre espera. Cansada de creer en la gente. De pronto es necesario hacer una pausa y esperar a que las cosas pasen, pero hasta esa pausa hoy me asusta.
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