martes, 5 de agosto de 2014
Mi balanza está rota
Hasta cuando será necesario que seas necesario? Cada vez que me lo pregunto está mal, mientras no me acuerde que te necesito como lo hago no duele nada, nada importa. Si estás estoy segura y es una tremenda contradicción que jamás lograré entender, porque eres tan inestable, porque nuestro trato es tan inestable, porque te vas sin decir adiós y vuelves sin que te llame. Si no fuera porque mi mundo comienza a brillar cada vez que vuelves te juro que te dejaría para siempre. Me cuesta encontrar a alguien como tú, con todas tus virtudes y pocos de tus muchos defectos. Esas virtudes que a ojos de los demás son puros defectos y a mi me envuelven en el círculo mágico que es tu presencia en mi vida.
Es que ya ni siquiera me duele, me molesta. Es decir un no, ese no que me cuesta y que con el pasar de los años no ha dejado de costarme. Me envuelves, me atraes, me dominas y me haces sentir la reina del universo. Mi balanza está rota hace años, los pro y los contras no tienen explicación lógica a nada, no son necesarios. Es ilógico, es irreal, es mundano y hasta burdo.
No se si me necesitas, no se si te necesito. No sé si alguna vez te lo haz preguntado, si alguna vez te haz preguntado que mierda es esto, si alguna vez lograremos dejarlo. Si lo piensas o solo lo haces, si después de hacerlo lo piensas otra vez. Qué es lo que piensas, qué es lo que pasa contigo. Quizás tampoco tengas una explicación lógica, porque yo no la tengo. Quizás es solo actuar, nada de pensar. Pero me cuesta entenderlo porque tú y yo somos personas racionales, pensamos todo hasta el más mínimo detalle y esto no tiene nada de eso.
He visto en tu cara cariño, ilusión, decepción, desesperación, dudas, alegrías, penas, construcción, firmeza, planificación, dolores, rabias, decisión, amor, preocupación, calentura, necesidad, frustración, desafíos, desinterés, armonía, tranquilidad, paz, tantos sentimientos, tantas sensaciones que soy capaz de descifrar con tan solo mirar tu cara, con tan solo escuchar tu voz. Tantos momentos que hemos compartidos que soy capaz de mirarte y saber que pasa por tu cabeza, pero cuando estamos juntos tu cara es otra y es una que jamás he podido descifrar. Quizás tengo un sesgo de querer descifrarla y darme cuenta al fin que es tu cara de nada, es doloroso pensar que un día me digas que esa es tu cara de nada y que sea la que tienes cuando estás conmigo.
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